sábado, 9 de febrero de 2008

Confesional I

Decidió comenzar su viaje abriendo el periódico matutino, ese que siempre lo esperaba bajo el rocío sobre el esmeralda de su jardín, y buscó. No sabía a ciencia cierta qué era lo que esperaba encontrar, pero confiaba en que cuando sus ojos se toparan con esa frase, esa foto, el se daría cuenta. Finalmente, ante su vista apareció. Una mirada, de esas que hablan por si solas, una mirada por la que se podria hacer mucho por conseguirla. Y en ese momento supo que toda su vida la había esperado. Se levantó, no se despidió de nadie, tan solo abrió la puerta y observó el cielo azul como si despertara de un largo sueño. Con paso lento, pero seguro, llegó a la cerca. Sabía que no había vuelta atrás, tampoco iba a necesitar volver, lo consiguiera o no.Su viaje empezaba. Y solo ella, la dueña de esa mirada, tenía la fecha exacta en donde todo iba a terminar.

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