sábado, 9 de febrero de 2008

Confesional II

Hoy iba caminando por la calle y me dieron uno de esos volantes de activación de celulares. Bueno, eso no es demasiado original, el punto es que no sé por qué miré a la persona que me lo entregó y era un hombre de unos 65 años, muy bien arreglado y limpio. Y no sé por qué, pero me quedó una sensación rara, porque la apariencia de ese hombre no era (sin menospreciar el trabajo, que es como cualquier otro) de volantero. Además parecía de la misma edad de mi abuelo, y yo creo que a esa altura ya los hombres deberían dedicarse a vivir simplemente, no a sobrevivir. Y reparé que quizás ese hombre era alguien realmente honrado, y da bronca ver lo injustas que pueden ser las cosas a veces. Bueno, la mayoría de ellas en realidad. No es descubrir la pólvora, pero cada tanto te pgás estos baños de modernismo, aunque en este caso terminás sintiéndote más sucio

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